
En la sede de la Fundación Lobos, Marta Lamarche, ex Presidenta del Hogar de Ancianos, brindó una interesante charla testimonial sobre la historia de la institución, acompañada por ex integrantes de la Comisión Directiva.

Previo al comienzo de la disertación, el presidente de la Fundación Lobos, Cachencho Abdala, expresó: “Esta charla es la continuidad de un ciclo de conversatorios que lo iniciamos con la historia de la línea de los fortines, luego hicimos otro encuentro sobre el General San Martín, la historia del Hospital, y en esta ocasión, adhiriéndonos al 150° aniversario del Hogar de Ancianos, quisimos ofrecer las instalaciones para que Marta nos cuente cómo fue el desarrollo de la entidad. Todo esto va a engrosar el archivo digital que estamos armando con charlas de referentes lobenses”.

Lamarche, por su parte, en diálogo con la prensa, expresó: “Fui convocada por Susy Faré en el año 2000 a entrar a la comisión. Yo ya me había acostumbrado a estar con mi familia, a criar a mis hijos, y del Hogar de Ancianos no tenía la más pálida idea, hasta que entré ahí, y realmente fue una experiencia muy linda, porque estas señoras que estuvieron al frente de la institución nos dijeron cómo debíamos hacer y qué pasos teníamos que seguir de ahí en adelante. Realmente es muy lindo cuando vos te sentís parte de ese lugar, cuando vos ves que podés ayudar solamente brindando afecto y cariño. Veíamos a mucha gente que estaba fuera de su casa, que no podían ser atendidos porque no tenían familia, porque estaban solos, y que eran llevados al Hogar de Ancianos. Nosotras habíamos aprendido de estas señoras que teníamos que bañarlos, atenderlos, vestirlos, y tenemos muchas anécdotas de toda esa gente, y es una satisfacción el hecho de que después que te digan gracias, cuando todo el personal le brindaba calor, cariño, y afecto, y todo ello a uno le provocaba una fuerza enorme como para seguir”.

“Mi vínculo con el Asilo se inició a raíz de una situación totalmente casual, yo estaba un día tomando el té en la casa de mi suegra, tocan el timbre, atiendo yo, y aparece Susy Faré en la puerta. Me dice, “Marta, ¿Vos qué hacés?” Bueno, le dije que yo estaba con mi familia, Susy venía a hacerle firmar a mi suegra un acta que habían tenido unas reuniones. Me volvió a preguntar: “Marta, ¿y vos qué hacés?”. Le respondía que estaba en casa, con mis hijos, y me dijo me dijo: “Ah, bueno, vení el viernes que te espero, vos ya estás en la comisión”. Finalmente, el viernes, cuando fui a la primera reunión, que era en su casa, ya me tenía preparado que tenía que estar en la parte de ropa, porque la gente colaboraba mucho. Cuando fallecía un familiar o que se yo, y nos traían la ropa, nosotros nos dedicábamos a limpiarla o lavarla, y con eso nosotros vestíamos a los abuelos, que eran los que encontrábamos en la calle”, añadió Lamarche.
“Una comisión tiene 18 personas, y todas ellas no trabajan siempre en lo mismo, hay gente que están trabajando en la parte de cocina, otras están en la parte de llevar todos los libros contables, otros tenían que trabajar en otras cosas, entonces realmente vos vas aprendiendo todo eso, pero cuando vos veías llegar gente que no estaba en condiciones, no necesitás ser muy fuerte o menos fuerte, porque te llegaba al alma verlos en esa situación. Por eso es que tengo que decirlo y lo digo en todas partes, que una cosa era el asilo y otra cosa es el hogar, nosotros en este momento tenemos hogar, estas mujeres que estaban antes eran el asilo. El problema es que la gente terminaba su etapa de trabajo y no tenía una jubilación, y si esa gente tenía familia, podía quedarse en una casa, pero gente que vivió sola, que trabajó sola, cuando llegaba a determinada edad no tenía donde ir. Para eso era que se preparó el asilo, distinto es cuando nosotros ahora tenemos hogar. Me ha pasado con muchos, sobre todo varones, que cuando vos les decías “mire, esto no se hace”, te respondían: “Yo pago”. Ya era distinto, porque contribuían con la jubilación, por supuesto que no es para cubrir todo, porque hoy en día cobran 400 mil pesos y no alcanza para solventar todos los gastos que tenemos, entonces recurrimos a un familiar o a la ayuda que siempre hemos recibido de toda la gente de Lobos”, sostuvo Lamarche, quien remarcó el gesto solidario de toda la comunidad para una institución que se ha ganado un lugar privilegiado en la consideración de los lobenses.
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