



La tercera edición de la Feria Friki se vive a pleno en el predio de Cruzando la Vía, donde desde las primeras horas de la tarde una importante concurrencia disfruta de una jornada cargada de actividades, creatividad y entretenimiento. Los pronósticos poco alentadores no impidieron que el encuentro superara las expectativas de sus organizadores y volviera a demostrar el interés que despierta esta propuesta en la comunidad.


Con más de 20 stands, juegos, concursos, cosplay, propuestas artísticas y presentaciones musicales, la feria reúne a fanáticos de los videojuegos, los cómics, el manga, el anime, el cine, las series y la cultura fantástica. Una expresión cultural que encuentra en Lobos un espacio propio y que convoca tanto a quienes llevan años compartiendo estas pasiones como a nuevos participantes que se suman a la iniciativa.



En diálogo con este medio, el artista visual lobense Niko Battista expresó su satisfacción por la repercusión alcanzada y precisó que las condiciones meteorológicas obligaron a modificar los planes originales. La intención era desarrollar las actividades al aire libre, pero el equipo organizador encontró una alternativa para garantizar la realización del encuentro en el espacio cubierto del local gastronómico.
«El lugar está a pleno, lleno de público, de feriantes, de emprendedores y de actividades. Estamos más que contentos por todo lo que se está viviendo», destacó Battista, uno de los organizadores.
El artista explicó que la convocatoria se construyó a través de las redes sociales, los medios de comunicación y, fundamentalmente, el boca a boca. El crecimiento de la feria también favoreció la formación de grupos de amigos que comparten intereses, preparan sus propios disfraces y participan activamente de las distintas propuestas.

Una idea que nació entre amigos
La historia de la Feria Friki comenzó hace tres años, a partir de la iniciativa de un grupo de amigos que comparten desde hace más de dos décadas la pasión por el dibujo, el arte, los cómics, el manga, el anime y las producciones audiovisuales.
Después de participar en encuentros similares en otras ciudades, surgió la idea de trasladar esa experiencia a Lobos. La primera edición fue concebida como una prueba para conocer la respuesta del público. El resultado alentador permitió avanzar, sumar participantes y organizar nuevas propuestas, incluida una edición navideña.
«Siempre vamos creciendo, se van sumando y hoy estamos acá, más que felices de poder hacer esto», señaló Battista, quien también agradeció a Cruzando la Vía y a todo el equipo del espacio por facilitar la realización del evento.
Detrás de la organización hay un importante trabajo colectivo, con la participación de Bisho (Rosana Echarte), Leti, Gisela Belardinelli, Chule y muchas otras personas que aportan tiempo, esfuerzo y dedicación.
El objetivo, según remarcó el artista, no es obtener ganancias económicas, sino sostener una actividad que nace de la pasión compartida. Los recursos que se reúnen se reinvierten en materiales, equipamiento y gastos necesarios para futuras ediciones.
Más de 20 stands y una comunidad que sigue creciendo
La convocatoria también alcanzó a numerosos emprendedores y artistas creativos. Algunos comenzaron a desarrollar sus propuestas motivados por la propia feria, mientras que otros encontraron en ella un ámbito diferente para mostrar sus producciones y conectarse con un público especialmente interesado en estas temáticas.
La programación incluye concursos de dibujo y danza, sorteos, actividades vinculadas al cosplay y presentaciones de las bandas Cruciatus y La Waky Factory, en una agenda pensada para disfrutar durante toda la jornada.
La organización de un evento de estas características demanda meses de preparación, búsqueda de espacios, coordinación de actividades y articulación con artistas, feriantes y colaboradores. Sin embargo, la respuesta del público parece confirmar que el esfuerzo vale la pena.
De esta manera, la Feria Friki dejó de ser una experiencia incipiente para convertirse en un punto de encuentro de una comunidad que crece y se identifica con sus propios intereses culturales. La tercera edición, con el espacio colmado de visitantes pese al mal tiempo, ratifica que la propuesta encontró su lugar en Lobos y que tiene margen para seguir expandiéndose.
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