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2 DE JUNIO-SALUDAMOS A TODOS LOS LOBENSES Y A NUESTROS BOMBEROS VOLUNTARIOS: ALGUNAS SEMBLANZAS DE UN NUEVO ANIVERSARIO DE NUESTRO PUEBLO

Este viernes 2 de junio, Lobos cumple 221 años de su fundación.  Estamos ante un panorama es complejo, por varios motivos. En primer lugar, atravesamos hay una crisis económica que nos excede y que es de público conocimiento. Pero, por otra parte, vemos que hace falta gestionar más antes los estamentos provinciales o nacionales. Lamentablemente, como estamos entrando de lleno en un año electoral, la mayoría de los vecinos creen (y con razón), que lo que se haga de ahora en más solo persigue cómo objetivo conseguir votos. Ello puede ser cierto o no, pero hubo obras que estuvieron paralizadas durante mucho tiempo y que en esta coyuntura parecen haberse reactivado luego de un abandono de varios años. Entre ellas, la construcción de viviendas que puedan paliar el grave déficit habitacional que tiene la ciudad, en un contexto donde además una familia tipo tiene serias dificultades para afrontar un alquiler dentro de la escasa oferta disponible en el mercado inmobiliario local.

Deberíamos contemplar la posibilidad de que el deterioro de nuestra calidad de vida se deba a esa incapacidad crónica para aceptar que no todo tiempo pasado fue mejor. Por lo tanto, hacemos la salvedad de que también sería injusto afirmar que no se ha logrado nada: Hemos avanzado en muchos aspectos y contamos con el mayor capital, que es el recurso humano. Hay dos áreas dentro de la gestión municipal que están haciendo un muy buen trabajo: Cultura y Turismo. Y la posibilidad de brindar eventos masivos de carácter gratuito y para el disfrute de los lobenses y visitantes, siempre es bien recibida. Supieron hacerle frente al desastre de la sequía, en el sentido de que el principal atractivo turístico que tenemos, la Laguna, se vio seriamente afectado. Afortunadamente, el espejo de agua que todos supimos conocer va camino a recuperarse.

Pero reiteramos que es imperioso generar puestos de trabajo genuino, e incentivar la radicación de industrias, dado que un parque industrial parece una utopía inviable. El primer paso es actualizar una ordenanza de zonificación que ha quedado obsoleta, tarea que le corresponde al Concejo Deliberante y que –por lo que pudimos averiguar- no se ha avanzado sustancialmente en ese sentido. Tampoco existe una ordenanza que regule el uso de agroquímicos y la calidad del agua potable. Que el agua corriente sea apta para consumo humano, no significa que no contenga minerales perjudiciales para la salud como el arsénico, superando en determinados casos los valores permitidos, o bien estando casi en el límite de lo establecido.

Si fuimos alguna vez una comunidad próspera y pujante, no hay motivos para suponer que no podamos volver a encaminarnos. Como mencionamos antes, en la post-pandemia hubo muchos vecinos que no tuvieron otra alternativa que reinventarse y empezar desde cero, y se la jugaron por un emprendimiento propio. Ahora, ellos son sus propios jefes, le pagan al Fisco y no dependen de nadie más excepto de sus clientes.

Edificio del CEF 105, inaugurado en 2022
Apertura de las Olimpíadas del Salado (abril 2023)

 

Parque Municipal

Deberíamos plantearnos, ante todo, qué perfil de ciudad pretendemos para Lobos. A menudo se confunde fomentar el turismo, con la velada intención de concebir una “ciudad-country”, al estilo de Pilar, donde quienes han nacido y crecido allí ven desdibujado su estilo de vida ante el avance de los barrios privados que se expanden rápidamente. Por otra parte, vivir en un predio de ese tipo tampoco garantiza seguridad, según se desprende de las últimas crónicas e informes policiales. No hay que olvidar, ya que traemos a colación este tema, que se anunció con bombos y platillos una inversión millonaria que iba a hacer la cadena de hoteles Howard & Johnson. Eso fue en 2019 y hasta el momento, que nosotros sepamos, no se ha avanzado en absoluto. No se ha pegado ni un ladrillo.

Los cambios que se van dando en la sociedad moderna se producen cada vez con más velocidad de las grandes metrópolis a los pequeños centros urbanos. La brecha que existía entre las grandes ciudades del país y los asentamientos urbanos periféricos se ha reducido considerablemente. En consecuencia, ya no nos resultan tan lejanas muchas noticias que los medios masivos de comunicación difunden a diario.

En la actualidad, viajar a Capital (o CABA) es bastante costoso, por los constantes aumentos de peaje y combustibles, sumado a la destrucción que se perpetró durante años del ferrocarril como medio de transporte. En los últimos 2 o 3 años habido un mayor impulso para recuperar las estaciones de tren de Lobos y Empalme Lobos, que estaban sumidas en el abandono. Pero más allá de eso, el servicio en sí mismo tiene que ser de comodidad para el pasajero. Quien no deba realizar un trámite administrativo o una consulta médica de urgencia en el común de los casos suele prescindir de viajar a Buenos Aires aunque ello le impida acceder a las opciones de confort, consumo y esparcimiento, porque todo se ha vuelto inaccesible con la inflación que convivimos día a día.

No es momento para cobardes o improvisados, ni mucho menos para alentar discusiones estériles que no van a ningún lado, con suspicacias que nos limitan como cuerpo social y nos impiden crecer. Seguramente el lector estará cansado de escuchar a profesionales, y pensadores de diversas vertientes –no sólo en Lobos- aludir reiteradamente a “la crisis de valores”, o culpar al Conurbano por los índices de delincuencia que se registran a diario. Esto ocurre porque nos vemos sobrepasados por la realidad.  Cuando vimos en 2020 que se usurpaban terrenos, no creíamos que algo semejante fuera a suceder en Lobos, y sin embargo pasó, y hubo un largo proceso para el desalojo de los intrusos que quizás tenían necesidades de un techo propio, pero claramente no es la manera de hacerlo porque está fuera de la Ley y atenta contra la propiedad privada.

La sociedad actual está en constante cambio, dijimos. Somos testigos de un proceso en el cual las redes sociales cobran una preponderancia que nunca antes imaginamos, y que a veces conducen a que se difundan noticias falsas por compartir un determinado contenido sin comprobar su veracidad, entre otras cosas. Como se dice en la jerga, se «viraliza» algo que no es real, ya sea una foto o un texto que fue sacado de cualquier lado y que se replica miles de veces. La metodología del escrache también es peligrosa.

Cuando lleguen los comicios, y tengamos las boletas para elegir en el cuarto oscuro, deberemos plantearnos de qué manera queremos estar representados al momento de la toma de decisiones que nos involucran a todos. La democracia funciona así, es representativa, es el mejor sistema conocido y el que tanto nos costó recuperar desde 1983 a esta parte. Han sido 40 años de continuidad, y ya dimos definitivamente vuelta de página para que nunca más nos gobierne una dictadura. Sin embargo, no nos podemos quedar solamente con eso. Nos aguardan períodos más turbulentos aún, en los que necesitaremos de personas capaces, a quienes no les tiemble el pulso para poner de pie a la ciudad con proyectos y políticas públicas que surjan de sus propias convicciones y no por pertenencia política. En octubre, vamos a definir el modelo de país para los próximos 4 años, lo cual no es poca cosa. Porque además, decidiremos quién conducirá los destinos del Municipio.

La búsqueda por la verdad no debe detenerse nunca y es una tarea que debe asumir como propia cada uno de nosotros. Quien cree que el periodismo es el único ámbito en el cual debe revelarse la verdad está desconociendo el valor de las instituciones democráticas y la transparencia que debe existier en todos los actos de gobierno, en todos los estamentos.

Pero también hay un Lobos intenso, creativo y solidario. Con jóvenes que dibujan, pintan, diseñan, construyen, escriben. En tiempos recientes, la ciudad cuenta con un florecimiento de las actividades culturales, en sus diversas manifestaciones, que contribuyen a elevar la mirada por encima fugaz e intrascendente. Esos jóvenes representan el futuro de nuestra sociedad. Son la promesa de lo que vendrá. Tenemos una ciudad con dos museos excelentes (uno de ellos que próximamente estrenará nuevas instalaciones) los cuales albergan buena parte del patrimonio cultural lobense. ¿Qué más podemos pedir? En ese aspecto, tenemos mucho a favor, una cantera extraordinaria de artistas.

El devenir cotidiano nos aturde y nos impide reflexionar, porque todos estamos inmersos en un ritmo frenético viviendo el día a día. Ello contribuye a que no podamos ver y apreciar lo mucho que tenemos. Como una sala de cine que fue restaurada a nuevo y luce maravillosa. El Parque Ingeniero Hiriart, un espacio verde que no todos los municipios poseen, a sólo 7 cuadras del Centro. Un centro universitario que cuenta con una sede propia donde se puede cursar el Ciclo Básico de la UBA. Un Hospital que brinda un servicio de calidad en términos generales, con personal de salud que da todo lo posible para la atención del paciente. Al igual que nuestros Bomberos, que también el 2 de junio celebran su día, asistiendo a quien lo necesite en un siniestro y salvando vidas constantemente. Eso se llama vocación de servicio.

Precisamente, cuando aparecen las dificultades, surge lo mejor de los lobenses, que es la solidaridad, desde los comedores y los merenderos, para dar una mano a muchos conciudadanos que se ven imposibilitados de trabajar o que no les alcanza el dinero que perciben. Muchos han explotado la veta de realizar huertas comunitarias para alimentarse de lo que ellos mismos cosechan, sin pesticidas ni intermediarios.

Por todo esto, por lo que somos capaces de hacer, por el potencial de nuestra gente, por el empeño de los que no bajan los brazos y deciden seguir luchando, es que casi 48.000 personas hoy han elegido tomar a Lobos como lugar de residencia. Vemos que hay bastante actividad en el rubro de la construcción, y ello es positivo. En la zona céntrica, se demuelen aquellas antiguas casonas que supimos conocer y se construyen locales comerciales. También, cada vez se hacen más loteos, y en consecuencia, se forman nuevos barrios, como fue el caso de Celeste y Blanco en el año 2009, Los Prados, y tantos otros que se van expandiendo sobre todo en la periferia de Empalme. Pero no podemos soslayar que, en un escenario de pobreza estructural al cual Lobos no es ajeno, cada vez más gente llega con números muy ajustados a fin de mes, y ven postergados sus deseos de superarse y progresar. El desafío del próximo Intendente que sea electo este año, será brindar respuestas para paliar esta situación. Sigamos recorriendo este camino juntos, dejando de lado toda mezquindad: No hay otra forma de que Lobos crezca en todos los sentidos sin perder su impronta pueblerina. Tenemos ese sentido de pertenencia que nos hace valorar de una manera especial al lugar que nos vio nacer, y apostamos a ello.

LOBOS 24

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