



En la tarde de hoy, domingo 26, se realizó una Procesión y posterior Misa en el Templo Parroquial conmemorando el Día de la Virgen del Carmen, Patrona de nuestro pueblo, y que da nombre a nuestra querida Parroquia. Muchos feligreses participaron del desarrollo de la celebración y luego compartieron un chocolate. El oficio religioso fue presidido por el Párroco Luis Mena y concelebrado por el Padre Roberto Giovanettone.

Tras la lectura del Evangelio según San Mateo, el Padre Luis Mena expresó en su homilía: “La palabra Carmen significa “jardín de Dios” o “viña de Dios”, según cual sea la traducción. En tal sentido, nuestra comunidad parroquial, teniendo a la Virgen del Carmen como Patrona, tiene que ser un jardín o una viña del Señor. Que lo que acá se vive se contagie, y que lo que acá se vive brinde frutos para otros. Hoy somos muchos en esta celebración de nuestra Madre, pero también hay muchos que se alejaron o no conocen, y ese es nuestro desafío. Hoy tenemos que comprometernos con una sociedad que sufre, con un país que la pelea día a día. Por otro lado, otra idea que venía pensando tiene que ver con esta advocación, una de las más antiguas. En la imagen de un monte, como fue el Monte Carmelo, un lugar al que hay que subir, y la montaña en la Biblia siempre es un lugar de encuentro con Dios, por lo cual vale la pena subir para encontrarme con Dios. Pensaba en el esfuerzo de tanta gente, de muchos de nosotros, para poder llevar adelante una familia, nuestro trabajo, nuestro matrimonio. El esfuerzo que cada uno de nosotros como cristianos tenemos que poner para encontrarnos con El. Hay que volver del monte y bajar para compartir lo que viví en ese encuentro con Dios, para ayudar a otros que quedaron en el camino”.


“Mucho se ve la espiritualidad individualista, nos preocupamos solamente por nuestro bienestar individual, en una sociedad que nos dice: “amate, querete”, lo cual está bien, pero en realidad es amarnos, querernos. No podemos dejar de pensar en tantos hermanos que no están por un motivo o por otro, en tantos hermanos que afuera la están pasando mal. Hoy lo que nosotros vivimos nos tiene que llevar a asumir un compromiso, a bajar de la montaña y ayudar a otros: Al enfermo, al anciano, al drogadicto, al preso, a la prostituta, al del barrio marginal. Nuestra tarea es llevarlos al encuentro con Dios. No es solamente subir al monte y quedarnos en esa burbuja mística, olvidándome del resto. A veces hay gestos y signos que hablan, pero nos olvidamos de compartir en torno a esta fiesta, celebrando a nuestra Madre. Esa mujer que tuvo una gracia tan especial de Dios, ser la elegida para ser la Madre de Jesús, que fue al encuentro de su prima Isable que la necesitaba. Tenemos que vivir nuestra Fe como comunidad parroquial, siendo una viña de Dios, y que todos puedan probar ese vino que endulza la vida. Es nuestro desafío personal y comunitario. Que la Virgen del Carmen, Madre y Patrona nuestra, no ayude en este tiempo tan particular”, subrayó el sacerdote.
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