


En la sede de la Fundación Lobos, el Dr. Eduardo “Lalo” Ratti, reconocido profesional con una vasta trayectoria en la comunidad, brindó una interesante charla sobre la historia del Hospital, en la cual no faltaron las anécdotas. Una nutrida concurrencia se dio cita en la sala para escuchar el testimonio del galeno. Previo al comienzo de la disertación, en diálogo con la prensa, Ratti subrayó: “La Fundación me ha invitado a hacer una pequeña semblanza de los comienzos de la actividad médica, con el nuevo Hospital que se estaba construyendo. Han pasado 60 años, ya somos pocos los que nos acordamos de eso, pero con mucho gusto he venido a colaborar. La evolución de la medicina durante esas 6 décadas ha sido muy grande, para bien y para mal. El Hospital tuvo un inicio muy importante, con 4 hectáreas prácticamente en el centro del pueblo, es un nosocomio que por sus dimensiones puede compararse a los de Bahía Blanca, Junín o Zárate, eso se debe a que había lobenses que tenían conexiones en el Gobierno Provincial y que empujaron para que el Hospital se hiciera. En esa época éramos apenas cinco médicos, pero podíamos cumplir con la demanda porque no había la cantidad de pacientes que vemos hoy. No era frecuente ver a un paciente haciendo cola para ser atendido”.

“El motivo principal para la construcción de hospitales de grandes dimensiones fue hacer frente a las epidemias del cólera y la fiebre amarilla, ya que todavía no existían los antibióticos. Pero yo creo que lo que más se ha deteriorado es la relación médico-paciente, que antes era más cercana, más íntima. El médico conocía a los padres, a toda la familia. Todos los años en los que estuve dedicándome a la profesión me han dejado experiencias buenas y no tanto, pero lo que yo rescato es las satisfacciones que me dio la medicina, han pasado 61 años desde que recibí mi título, mi padre era médico, y yo tan pronto como me gradué me vine a Lobos. Yo entré a trabajar en el Hospital en 1964, y en aquella época no había cardiólogos ni traumatólogos, lo único que funcionaba era la maternidad y la sala de Clínica Médica. Pero esa razón es fundamental el contacto del médico con sus pares, los fundamentos de la profesión siguen siendo los mismos, si bien muchas cosas han cambiado”.
En cuanto a los sucesos que lo marcaron, Ratti aclaró que nunca fue Director del Hospital: “La veces que me quisieron ofrecer el cargo, que fueron muchas, no acepté porque no me veía en ese rol, si bien trabajábamos a destajo casi 14 horas por día. Recuerdo que fui quien asistió a Roberto Mouras tras el accidente automovilístico en la Vuelta de Lobos, en realidad decir que lo atendí no es del todo cierto, porque lamentablemente ya estaba muerto. Yo me fui a ver a un sector donde estaba mi hijo Martín, que era acompañante del auto de Néstor Apella, así que no lo alcancé a ver al accidente, pero fue impresionante, y lo que más me conmovió fue el silencio que había cuando se pinchó un neumático del auto y se produjo el impacto contra un talud, parecía que no había nadie en el circuito cuando en realidad había miles de personas. Cuando trasladamos a Roberto en ambulancia hasta el Hospital, se comenzó a llenar de gente, y mientras tanto también teníamos que asistir a su acompañante, Amadeo González, que tenía un cuadro complicado y había sido operado. Fue una situación muy movilizadora, sobre todo porque, por lo que manifestaron otros pilotos, Roberto el día antes de la carrera se había quejado del auto, algo que casi nunca hacía».
Lobos 24 Un nuevo concepto en información